Todo comenzó en una carretera de Michoacán. Mucho antes de que existiera COBRE 29, antes del nombre, de las botellas y de imaginar que algún día compartiríamos estas piezas con todo México, hubo una noche, una carretera solitaria y un encuentro que ninguno de nosotros tenía planeado. Hace algunos años, Pablo, fundador de COBRE 29, decidió recorrer Michoacán de mochilazo. Sin itinerarios demasiado estrictos, manejando entre pueblos y conociendo un México que muchas veces solo aparece cuando uno se aleja de las rutas habituales. Una noche, mientras iba camino a uno...
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